

Bueno pues el sábado por fin, después de 15 meses de retraso, se inauguró la mamada de luz, claro, ayer domingo nos fuimos a armar mitote. Me fui con el niño Barcos, que en realidad esperaba con ansia la hora del chou mientras otros esperábamos el portazo, y sí, cinco minutos antes de las siete de la noche, se dio portazo. La escena es muy sencilla: la mamada de luz, alias la Suavicrema de vainilla, luego unos templetes redondos en donde chicos bailaban pequeñas escenas tradicionales mexicanas, más acá una valla que impedía siquiera pisar la banqueta, lo que hacía que el cúmulo de gente, cada vez más y más, ocuparamos dos, tres carriles de Reforma. Hubo un punto en que ya solo un carril, el de alta, servía para los vehículos.
Se empezó a correr la voz, bajita la mano, “vamos a dar portazo”, (yo con mi idea de cerrar Reforma, pero nadie me hizo jalón) mi amiga Emi Lee, me dice “ven, vamos, que van a dar portazo” y yo “en dónde, por dónde”. “Mira por ahí”. Y sí, solo fue cuestión de esperar segundos, abrieron una de las vallas (por dios, eran de esas vallas que se desmontan fácilmente) y la runfla de indignados entremos. Los pobrecitos bailarines corrieron, el estado mayor corre y resguarda a las artistas dancísticas. Un minuto después del otro lado pero sobre la misma valla se abrió otra entrada hacia la mamada de luz, y así pudo entrar más gente.
Lo cierto es que me sorprendió como la gente se quedó detrás de la valla, no cruzaron, muchísima gente se quedó detrás, solo los revoltosos nos cruzamos y anduvimos por donde quisimos, vamos, a fin de cuentas la mamada de luz es nuestra no, entonces por qué las putas vallas. Pero fue real, muchísima gente se quedó detrás, temerosa, como tratando de que no fueran confundidos con los revoltosos mugrosos gritones indignados putos que anduvimos en el mitote.
Apagaron la música. Luego quisieron iluminarnos. Luego quisieron amedrentarnos diciendo que al estar el estado mayor dentro nos remitirían. Claro, Fuenteovejuna, y ya. Dos o tres minutos después, siete de la noche, comenzó el chou, el fuego, las luces, la música, quisieron acallar las demandas, las consignas, pero después se bloqueó el sonido del lado de Reforma y siguieron los gritos, le rebelión, la indignación.
Todos cupieron en la indignación, hasta los niños de la ABC, situación que me parece genial, todos cabemos ahí y no hay que olvidar. Temerosos, no se puede decir otra cosa, técnicos de audio fueron desmantelando atriles, cables, luces de los templetes redondos en donde hubo bonitas demostraciones artísticas. La gente ocupó los templetes para poner veladores y resignificar lo que para el gobierno eran “200 años de independencia”, en el “Monumento a la víctimas de la guerra de Calderón, museo a la corrupción”.
El chou siguió y siguió, y ahí seguimos un buen rato. Los papelitos metálicos inundaron los aires y las calles, la música del chou totalmente fuera de contexto. Del otro lado de la mamada de luz, un tipo de auditorio al aire libre, osea escalones en donde la gente se puede sentar estaban totalmente llenos. Vamos, cada quien tuvo lo que quiso. Los que fueron a ver la mamada de luz, pues la vieron, sentados, parados, detrás de la valla. Los que fuimos a mentar madres pues también tuvimos lo que quisimos: mentamos madres, dimos portazo y nos la pasamos chido.






