viernes, marzo 16, 2012

HOMBRE DE HOJALATA

Es una pena que ayer no hayas querido ni siquiera mirarme, y con ello, pensar que no existo. Sí existo, mírame, tan existo que mi sola existencia te causa resquemor, te causa un profundo rencor, uno tan grande que ni siquiera pudiste saludarme, volteaste la mirada, la cara completa, atrabancado, y me condenaste a la invisibilidad.

Lo importante es que aquí estoy, que no me iré a ninguna parte, existo, vivo en este mundo, y para tu poquísima fortuna vivo en esta ciudad. Eso aquí y en China será inevitable. Y mientras tú cabalgas en tu cuadrado de concreto, en tu inmovilidad interna, yo aquí estoy vinculándome sin miedo. Tú, con tu tonta actitud solo demostraste que estás profundamente enojado conmigo, por ser yo el que decidió no estar con alguien como tú, alguien que no pudiera vincularse con sus emociones, ya ni pensar en las emociones de otro. Tu enojo viene de ahí, de que yo no quise estar contigo, que yo decidí no estar con alguien como tú, y de ahí viene tu dolor, y con ello tu rencor, y con ello la actitud de ayer. Cobarde. Dónde quedó tu educación. Ahora entiendo lo que dicen que se mama, tú no la mamaste.

Tú me dijiste, dos veces, “el dolor no existe”. ¡Va! Tú sabes que nunca estuve de acuerdo, pero si el dolor no existe para ti, por qué entonces tanto dolor de tu parte al verme, tanto enojo, tanta actitud pendeja de tu parte, tú el señor correcto, el señor cuadrado, el señor hojalata, no puede vivir con la idea de que existo. Tú dices que el dolor no existe, y con ello entonces no existe nada, ni el dolor, ni el enojo, ni el amor, ni la amistad, ni nada. Ya ves como sí existe, que si el enojo existe es porque tu dolor no puede curarse. Pero me da cierto gusto que estés encabronado porque eso quiere decir que sí sientes algo, que aun sientes dolor aunque lo evites, pero me confirma que al menos fue importante el intento que tuvimos tú y yo.

Tú, ser de fe, estudioso de la creencia, ¡va¡ déjate de mamadas y vincula con lo que llevas dentro, pobre hombre de hojalata, afloja los polines, las amarras, los tornillos, y déjate ir suavecito, no conmigo, yo ya estoy en otro lado, sino con el que venga, con los que vengan para ti, porque te pasará lo mismo; a menos que encuentres otro hombre de hojalata igual que tú. Ojala que en algo te haya ayudado el intento que tuvimos. Y si no, entones capa tras capa irás por la vida, con tu interior de concreto reforzado, con tus piernas aguerridas de hierro forjado, rechinando, trabado internamente, caminarás por las calles con dificultad, intentarás nuevos romances sin buen puerto.

Pero me queda claro que nos volveremos a encontrar, me queda claro que de nuevo no soportarás verme, como ayer, que vi tu rostro desencajado, incrédulo, y con ello confirmé, reafirmé que fue la mejor decisión que pude tomar: no estar contigo, no querer estar con alguien como tú. Y tendrás que vivir con eso, siempre, siempre, siempre.


Pobre Hombre de hojalata, para tí no habrá nunca Mago de Oz.



(por Fernando Flores ®, 2012)

jueves, marzo 15, 2012

COSAS DE MUJER 2

Frente al Palacio de Iturbide








(por Fernando Flores ®, 2012)

miércoles, marzo 14, 2012

GRACIAS

Pequeño, gracias por la charla, gracias por la búsqueda y por el encuentro. Gracias por entender, gracias por la ayuda, gracias por el interés sobre mis proyectos (no cualquiera se interesa por ellos, ni siquiera quienes han sido mi cabrones. Creo que ellos menos que nadie). Verás, la haremos en grande, tú sabes, qué chiles ni qué chiles, que se cuiden las pendejas esas del tercer lugar, tú sabes. Pobrecitas amateurs.

Te quiero, aunque llores constantemente todos los días durante todo el día. Y sí, tienes una sonrisa hermosa. Pero sobre todo gracias por recibir los abrazos sorpresa y contundentes. Aaaaaaah genial (no cualquiera eeeeeeh, ahí si, no cualquiera se deja querer como lo haces tú). Me gustaría mucho estár en otra época de mi vida, pero bueno, por algo pasan las cosas, qué no?
(por Fernando Flores ®, 2012)

martes, marzo 13, 2012

.





A la verga tú y tu maldita ambigüedad.


Hasta aquí llego yo.




.
(por Fernando Flores ®, 2012)

LA ENTREGA

LA ENTREGA

por Fernando Flores



Cuando salí del baño ya estabas sobre el sofá, recargando tus brazos sobre el respaldo y ofreciéndome tu cuerpo. Me hinqué ante ti como quien entra en un templo, que al ver tu trasero lo único que pude hacer fue persignarme y así lo hice tres veces. En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y le di un beso negro. Tú me ofrecías tu culo blanquísimo y pulcro, tú y tu culo hinchado de calor se me revelaban ante mis ojos. No solamente quería lamerlo, tú no lo sabes, pero me gusta lamer el culo de los hombres. No solamente quería meter mi verga en él si no entregarme por completo a ti, a tu cuerpo extremadamente bizarro de músculos, esa figura rechoncha y limitada, como si ya no pudieras caber dentro de ti mismo y todo se apretara por dentro. Ese cuerpo estaba a punto de pertenecerme. No quería besar tus estruendosos brazos, tu pecho exuberante, no quería chupar tu pito rosísimo y bello, yo solo quería entregarme completamente a ti, y que no hubiera duda de mi entrega. A ese cuerpo que difícilmente podría tener de nuevo entre mis manos. Debía de sacar el mayor provecho de ti, de los 500 dólares que me cobraste por una hora de ti. Así lo haría.

Metí mi índice en la boca y lo ensalivé profundamente, mi dedo chorreaba de saliva caliente y babosa. Lo puse en la entrada tersa de tu culo y fui metiendo poco a poco, primero la punta, sutil, casi sin que pudieras sentirlo, ya la uña no se veía, ya estaba dentro de ti. Pronto mi dedo se perdió dentro de ti, todo él, la falangeta, la falangina y la falange de mi índice ya estaban completamente adentro, y fue cuando sentí por primera vez tu intenso calor. Con la punta moví dentro de ti, estimulé radiante tu próstata, pero no lo hice por mucho tiempo pues ese realmente no era mi objetivo. Sentí la fuerza que tu esfínter ejercía sobre mi dedo, apretabas, gemiste un poco, pero yo sé que tú y tu culo están acostumbrados a sentir el rigor de un buen dedo, de un buen trozo de verga. Solo quien ha metido un dedo dentro de un culo de hombre sabe que el culo jala, el culo succiona con fuerza pidiendo más. Queriéndose tragar el dedo, la verga, el dildo, o lo que intente penetrarlo.


Pronto dos de mis dedos estaban dentro, un tercero entró y un cuarto dedo también, parte de mi palma ya estaba ahí, en el limite de tu culo, solo faltaba el pulgar y así podría tener mi mano completamente dentro. Así lo hice, fui metiendo con mucho cuidado mi pulgar, mi intensión no era hacerte daño, así que lo hice con ternura, con delicadeza, como quien hace algún hechizo alquímico y necesita de paciencia. Así yo lo hice, metí mi mano en ti hasta la muñeca, la sensación era rara, era de un candor interminable, algo dentro de ti jalaba, algo dentro de ti apretaba mi mano, algo dentro rechazaba mi mano pero a la vez invitaba a que me entregara un poco más. Moví un poco mis dedos para estimular tus paredes internas, tus costuras, originales, tus pliegues.

Mi antebrazo pronto hizo lo suyo, pronto y sin ninguna dificultad mi codo pasó raspando un poco tu esfínter, tú gemiste, era obvio que te dolía, era obvio que te gustaba, que nunca nadie jamás había estado tan dentro de ti como lo estaba haciendo yo. Pero igual pronto dejaste de apretar y permitiste que me entregara solo un poco más. Mi antebrazo sentía la tibieza aguerrida de tu interior, de tu colon tan buen anfitrión. Con el codo derecho dentro, lo demás fue relativamente sencillo. Primero metí el índice de mi otra mano, y volví a hacer el mismo registro, la misma receta que con la mano derecha. El índice, y luego el dedo mayor, el anular, el menique, el pulgar y pronto mi mano izquierda también estaba dentro tuyo. Después solo fui deslizando, poco a poco mi antebrazo izquierdo, y así ambos estaban ahí, sintiendo la humedad viscosa de tus dentros, la viscosidad y esa fuerza, ese movimiento de vísceras que mis vellos sentían.

Con ambos antebrazos dentro ti, no había marcha atrás, no habría retorno, tenía que seguir, entregarme por completo, entonces fui abriendo poco a poco tu culo, lo suficientemente grande, lo suficientemente abierto, como nunca jamás tu culo se había entregado a alguien. Tenía que ser grande y cuando lo fue, cuando realmente tu culo estaba dispuesto a recibirme, acerque mi cabeza y fui empujando, tú sentías mi pelo por entre tu esfínter cedido, sentías la textura de los miles de pelos de mi cabeza y gemías asustado quizá, complacido quizá, aterrado quizá, quizá todo al mismo tiempo. Solo empuje, empuje, lo único que hice fue empujar, acostumbrar a tu culo al tamaño de mi cabeza, empuje de nuevo, sutil, despacio, empuje ligero, y cerré los ojos, contuve la respiración, cerré la boca, podía sentir sobre mis párpados, en mis mejillas el poder de tu culo que intentaba cerrarse. Y cuando menos lo pensamos mi cabeza ya estaba dentro de ti, mi cabeza y mis brazos.


Me quede ahí inmóvil por algunos minutos, a que tu cuerpo se acostumbrara al elemento extraño, no quería forzar tu estructura demasiado. Sin embargo pronto fui deslizando mi hombro derecho hacia dentro, mi hombro y con ello mi axiala, y luego la parte izquierda fue todavía mas fácil, un poco por la lubricación, por la abyección de tus músculos, en la que tu cuerpo se entregaba. Abrí los ojos, acomodé mis brazos dentro de ti, tu próstata luminosa radiaba un intenso calor que por momentos me quemaba. El primer tercio de mi cuerpo estaba dentro ya, y no quise desperdiciar la oportunidad de lamer tu próstata, serías el primer hombre en el mundo al cual le hacen una mamada de próstata, y así lo hice. Con mi lengua sentí su dureza, sus diminutos pliegues lunares, y esa contracción infinita que hacía cuando la tocaba mi lengua.

Debíamos terminar ya y me fui arrastrando por dentro tuyo, me arrastré pechotierra, me arrastré por dentro de tu aglomerado y apretado interior ayudado por mis brazos. Fui entregándome a ti, sincero. Pasó mi pecho, mi espalda, mi ombligo sentía las ya escasas contracciones de tus ligamentos. Entré más, un poco más, seguí arrastrándome, me faltaba poco, mis nalgas habían pasado ya el límite de tu cuerpo. Mi verga, mis huevos, que al primer contacto con tu interior se contrajeron y mi verga endurecida se fue machucando intensa y dura por tu culo interno.

Quise meter mi muslo derecho primero, pero fue imposible, así que me deslice de nuevo, me arrastré hasta que ambos muslos entraran al mismo tiempo, mis rodillas, la totalidad de mis piernas. Estaba casi totalmente dentro de ti, de tu interior cálido y acogedor. Con la verga parada dentro tuyo comencé a masturbarme, a intentar puntear tus dentros, tu humedescencia. Punteé tu intestino desde adentro, punteé con mi verga endurecida tu hígado, punteé con la punta de mi verga tu páncreas, tus pulmones, punteé amorosamente tus ventrículos y tu corazón. Jalé mi verga con desesperación, quería hacerte sentir mi roca, chorrearte con mi leche aturdida, loca y aglutinada, y echarla dentro tuyo desde adentro.

Jalé con dureza, mi pellejo friccionaba casi calcinado, algo como una chispa desató un incendio que nos quemaba a ambos, y fue cuando sentí el frío en mis pies y me di cuenta que los tenias aun afuera. Los metí y fue cuando tú cerraste tu culo por completo, la entrega se había consumado. Y entonces eché los chorros de mi leche dentro tuyo, mi baba interna, mis mecos alucinados que se venían sedientos y en sendos chorros, y ambos, tú y yo, hicimos un vació universal, un colapso cósmico. Sofocado, sofocados, tú afuera y yo dentro de ti, literalmente, cansado de la tremenda venida solo me recosté dentro tuyo, debía esperar, solo esperar a que me echaras de ti, a que se terminara la hora estipulada. Dormité un poco, mas no había duda, mi entrega había sido completa. (por Fernando Flores ®, 2012)

COSAS DE MUJER 1

Frente a Unidad de Vinculación Artística de Tlatelolco







(por Fernando Flores ®, 2012)

lunes, marzo 12, 2012

.





Describir tu cuerpo tan detalladamente es la única manera que tengo de tocarte. Describir en palabras es fantasear con tu piel.



.


(por Fernando Flores ®, 2012)

PA LA LEONORA



Ambas con nuestros lentecitos pa ver el eclicccse, cantándole a nuestros hombres, tú a tu Jauayas, y yo a mi puto vecino mórbido. Feliz viaje, chula.

YO VEO PITOS POR TODAS PARTES


(por Fernando Flores ®, 2012)

LA LLUVIA

El día que te animes a conocerme, el día que por fin aceptes mi invitación a comer o a beber un café, no prometo no besarte. El día que estemos frente a frente sentados en una mesa de alguna cafetería del Centro, nuestro Centro...

...no prometo no lanzarme hacía ti, no prometo no quitarte la mirada de encima. No prometo no mirarte fijamente sin quitar mis ojos de los tuyos. No prometo no incomodarte (me gusta incomodar a los muchachos sin quitarles la mirada de encima, nunca soportan y desvían la mirada), no prometo no rozar accidentalmente mi rodilla o mis pies con los tuyos. No prometo no reír escandalosamente y como reflejo tomarte del brazo, acariciar tu hombro. No prometo no tomar el control de la conversación, no prometo no pasarte mi brazo sobre tus hombros, no prometo no pasarme del tiempo estipulado en los abrazos políticamente correctos. No prometo controlar mis impulsos.

Sabes que nada bueno puede salir de esto. Son días de contención muy cabrones, pero ninguno de los dos hasta el momento ha invitado al otro a beber un café. Ya no más espera, dejémonos de pendejadas, pronto sabrás de mí. Mientras sucede eso, mientras aceptas mi invitación yo seguiré disfrutando de la lluvia, no olvidemos la lluvia que todo lo vuelve ampliamente nostálgico y gris.

(por Fernando Flores ®, 2012)

CRÓNICA GRÁFICA: NIÑO BARCOS

Yendo a buscarte, caminando por Reforma.



Corriendo pues me estaba yo orinando.
Corriendo al Sanborns más cercano.




Esperando a que llegaras debajo de las Jacarandas.



Viendo tu escultural cuerpo. :-)



Tomando una foto para ti.




Fotografiando cosas que uno encuentra en el suelo. Tu toalla femenina.




Cenando. Tú eres la de en medio.




Abrazándonos aunque te salgan ronchas.
(Mira, casi nos vemos de la misma estatura. Quién lo iba a pensar)


(por Fernando Flores ®, 2012)

sábado, marzo 10, 2012

HOMBRES PARA EL FIN DEL MUNDO 17



click en la trusa mojadita



.

PRECIO SOCIAL

Ya ve mi señora, no soy el único que piensa que usted ha desviado el camino. El precio que tendrá que pagar será mayor que su logro. Es claro que usted no tiene posibilidades de ganar en la Ciudad de México. Qué precio político tendrá que pagar ante su derrota? pero sobre todo, qué precio social?
(por Fernando Flores ®, 2012)

viernes, marzo 09, 2012

.





Como ninguno de los dos quiere perder,
pues los dos triunfantes nos quedaremos solos.



Par de putos, eso somos.






(por Fernando Flores ®, 2012)

JOY = PAIN


You're the cause of all my trouble and pain.
You are my joy, and you're my pain.





(por Fernando Flores ®, 2012)

jueves, marzo 08, 2012

.





Creo que es el momento indicado para preguntar al I Ching sobre qué hacer con esto.





.
.





Y si solo quiere ser mi amigo?
qué carajos voy a hacer con el mórbido gordo que vive en mi cabeza?




.

SOLO LA PIEL

No le marques, no le llames por teléfono. Solo mándale un mensaje "que tengas bonita tarde", algo más impersonal, algo con lo que no estés en riesgo. Si escuchas su voz no habrá retorno, estarás en peligro de muerte. Si le llamas te pedirá que se vean, y no estás en condiciones para tenerlo de frente.

No le llames por teléfono, no lo pienses, sácalo de tu cabeza, te hace daño, deja ya de escuchar la misma canción, incontrolable. Cambia de número de teléfono, no le contestes sus mensajes, deja ya de pensar en él y pensar en cómo sería la vida si él estuviera en la tuya. No le escribas más, no le mandes mensajes cordiales y subliminales, deja ya de pensar en él, haz tus cosas como todos los días, sácalo de tu mente. No le llames, no le marques por teléfono, no lo pienses. Si te manda mensaje no respondas, ódialo, sácalo, bótalo del mundo.

Si oyes su voz, si imaginas sus ojos, estarás perdido, no habrá retorno para ti, no habrá salida, no habrá lugar en ninguna parte de esta ciudad en donde puedas esconder tu dicha y tu miedo. No le llames, no le marques a su teléfono, no contesrará, mejor no marques, no le desees buena tarde, no le llames, sácalo de tu cabeza.

Arráncate la lengua y no le llames, agárrate los huevos, no mandes más mensajes en donde le dices que es lindo, en donde ocultamente lo deseas. Arráncate las orejas, arráncate las piernas para no ir por él al trabajo, arráncante las manos, córtalas, hazlas pedazos y que jamás puedas abrazarlo, sácate los ojos, no querrás verlo jamás, no es bueno que vuelvas a ver sus hermosos ojos, el color de su piel.

Solo déjate la piel, solo déjate la piel del cuerpo por si por pura casualidad él siente lo mismo que tú, por si él quiere lo mismo que tú, y solo bastará la piel, solo con tu piel basta.


(por Fernando Flores ®, 2012)

AZÚCAR





Hermosa,

tú ya sabes la historia, no vale la pena repetirla aquí, porque además estas ingratas lectoras no se merecen conocerla. Y te dije, que no me lo ibas a creer, pero aquí está, aquí está la prueba irrefutable de que existió, de que está en mi manos. Magia, chula, es magia pura. No hay más, la vida me lleva, solo no dejaré que algún hombre me sobe las manos con azúcar, porque dicen que uno se enamora locamente, que se le turba la mente, se vuelve un zombie del amorssss jajajajajajajajajajajajajajajjajajaja, pinche vieja, te adoro, qué putas haría sin ti. Un día te dije que solo con mi vida, y bueno, pues como dice Juanga, mi vida te doy.


Sabes? ayer pensé, y si el gordo morbido sale, sale de mi cabeza, aun así iría al viaje?



(por Fernando Flores ®, 2012)

miércoles, marzo 07, 2012

MORBIDAD

Ciudad de México, Zona Rosa,
7 de marzo 2012
5:56 pm



Chula,


dices que es posible que eso sea lo que me aterra, el perder el control, el perderme tan profundo, el hundirme o el elevarme, según se vea. No, no es eso lo que me aterra, eso me gusta, me satisface. Es más hace verdaderamente mucho tiempo no me sentía así, loco perdido, profundo, descontrolado, mennntálico (tú sabes), con miedo ansioso y divertido, juguetón, chispito, chisposo, creativo, altamente creativo, dislocado, carismático pero con miedo, profundo, loco perdido, descontrolado, obsesivocompulsivo, profundo, locoperdido.


Eso, chulahermosa, lo agradezco, lo vivo intensamente, lo disfruto como quizá no hay otra cosa que disfrute tanto como este estado en el que me encuentro, méntalico, repito, mentálico, eso no es lo que me aterra, no es eso, nunca podría ser eso. Sabes que sé cómo meterme en ese estado aturdido, amorcito, calientito, absurdo, de abrazos largos, de cariñito, de esquizofrenia pura; sabes que escucho durante todo el día una canción, y me puedo pasar horas lastimando mi mente, creyendo verdaderamente el estado en el que me encuentro, hasta que después de algunas horas estoy dentro. Me creo el estado, creo el estado yo mismo. Creo de creer y de crear.


No, no me aterra este estado, hace mucho que no estaba en él, y este estado lo controlo yo, lo creo yo, lo destruyo yo, lo alimento yo todos los días, le hago mórbido, como mi corazón, hago de este estado siniestro un obeso de 500 kilos, inmovible, enfermo, sofocante, enclaustrado en una cama súperking size que vive en mi cerebro, y ahí está ese gordo mórbido viviendo por un tiempo dentro de mí. No es eso lo que me aterra, porque yo controlo, yo soy dueño de ese gordo, yo lo muevo a mi antojo, sé hasta dónde dejarlo crecer aunque a veces le salen aglomeramientos de grasa muerta en las piernas, en el abdomen bajo.


Eso no es lo que me aterra, amiga chula, lo que me aterra es que el gordo salga de mi cabeza, que se vuelva real, que verdaderamente EL sienta lo mismo que yo, que se vuelva real el gordo mórbido, que pueda caminar (Está vivo, estáaaa vivo!!!!), que pueda valerse por sí mismo, que se convierta en algo tangible. Ahora todo vive dentro, y eso me da cierta tranquilidad nerviosa. Pero y si el mórbido sale? Eso, chula, amiga, hermanita chula, es lo que me aterra, que el gordo deje de vivir en mi cabeza y camine, peor aun, me aterra la idea de caminar junto al gordo, junto al hermoso niño del que te cuento todos los días, ya sea porque me mandó un mensaje o porque me lo encontré o porque soñé con él. Cada día está ahí, presente, no táctil pero gigante, creciendo, crece, crece, se hace grande, se hace enormísimo, no tanto como para no caber en mi cabeza, pero qué sucederá el día en que el gordo quiera salir de ahí. Amiga, qué le vooy a decir, cómo le voy a explicar, qué voy a hacer. Pero lo que me aterra es la idea de que el niño hermoso saque al gordo mórbido de ahí, y si lo saca, entonces yo no podré controlar al moustro, se me saldá de las manos, me echará en cara, me reclamará el porqué lo dejé crecer tanto. Y yo no sabré qué hacer.


Lo veo venir. La historia no miente, siempre que estás lejos yo me meto el lio de pantalones. Faltan 7 días, solo faltan 7 días para que todo comience, para que, estoy completamente seguro, el gordo salga, o peor aun, el niño hermoso me diga lo que siente y entonces saque al gordo de mi cabeza.



Te quiero mucho, chula, no te preocupes por mí. Qué no dicen los astros y el zodiaco chino que este es mi año. No se te olvide mi muñequita hawaiiana.




Fera.




pd. hace mucho tiempo que no sentía esto, comparable con Patito, comparable con el Niño azul, comparable con otros gordos mórbidos del pasado, gordos que solo vivieron en mi cabeza cual cisticercos.






(por Fernando Flores ®, 2012)
.


Me estás poniendo muy inquieto.



.

MANIQUIES DEL TERROR 5


(por Fernando Flores ®, 2012)

¿A DÓNDE VAMOS A PARAR?

Primero me cerraron uno de los congales más apestosos a los que yo he asistido, me cerraron mi tugurio lúgubre y piojito como pocos. Lo cerraron seguro por insalubre y por inseguro y por joto decadente. Pero solo dios sabe que pasé noches extraordinarias ahí, a veces incógnito, a veces con amigos, a veces tomando fotos, a veces solo imaginando historias realmente sórdidas. Quien conoció el lugar sabe perfectamente a lo que me refiero. Abajo el infierno, arriba el cielo.

Afortunadamente-lamentablemente ya abrieron un nuevo espacio, y aunque no lo conozco, pronto lo haré, sé que no tendrá el mismo olor, la misma decadencia, que los baños no serán como los del lugar original. Solo quien entró a esos baños sabe perfectamente que ese pequeño sanitario era un lugar canallesco, la antesala a algo in-pulcro, la antesala a algo desconocido pero terrible pero sucio, altamente sucio. Solo quien subió las escaleras sabe, probó, olió, solo quien sintió o vio correr cucarachas por sus muros, solo quien se acostumbro al olor a orines y a mierda y pasó ahí toda la noche, solo quien hizo amigos sinceros con la mesa de a lado, solo quien nunca pidió vasitos para tomar su caguama, porque la caguama se bebe como macho, directa de la botella, y no en vasito de plástico. Solo quien subió las escaleras sabe que olian a mierda, a condón machucado, a culo cedido. Solo quien estuvo ahí sabe que aquello no tenía nombre.


Te odio Marcelo, cerraste uno de mis lugares favoritos, en el que me sentía más cómodo, en el lugar donde me sentía yo, solo yo, y así.

Pero no conforme, ahora me cierras Chacalandia, ahora dónde pasiiiaré por las noches en busca de carne de monte, en dónde a las tres de la mañana correré por mi vida, ahora en dónde mis amigos chichifos exhibirán sus cuerpos para vender y ofrecer sus cálidos servicios. En dónde, en dóoooooonde. ¿a dónde vamos a parar? Qué sigue, Marcelo, qué sigue. Y seguro vas a dejar bien rete bonita la Alameda, y le pondrás hartísima luz por todos lados y eso hará que la parte poniente pierda su magia, su oscuridad, su clandestinidad.


Ahora en dónde se esconderán los amantes (se acuerda señor Martínez que por la noche íbamos a fajonearnos a la parte poniente, la parte oscura, de la Alameda. Recuerda que nos besábamos. Que se nos paraba la verga, y con las vergas paradas, y uno frente al otro, fingiendo un abrazo cordial, nos restregábamos las armas, la una en la otra. Recuerdas que metíamos la lengua en nuestros oídos y nos arqueábamos del puto placer por la sola presencia del otro, la existencia real de que en un espacio tan grande, como la Ciudad de México, en un tiempo tan infinito como este, nos habíamos encontrado, y eso no solo nos ponía terriblemente calientes, sino felices, plenos. ¿Recuerdas? Va! Una pena realmente grande el que no haya resultado.)

Pero ahora en dónde fajarán los amantes, los que se quieren, los que necesitan de un cuerpo, sea cual sea, para no pasar la noche solos. Ahora en dónde los ancianos libidinosos reposaran la comida viendo pasar chacales. Ahora en dónde, en dónde.


Pero lo que más preocupa, gatas, es que ya no podrán pasear los domingos por ahí, ahora ¿qué van a hacer? ¿Se irán a Chapultepec? Ahora en dónde verán al merolico que cura todo mal, en dónde escucharán la palabra de dios en manos de un predicador de muy poca credibilidad. Ahora en dónde, mis sirvientitas chulas, van a ir a bailar con sus amigas, recién bañaditas, con sus vestiditos de nylon con estampado discreto, y su flor en el pelo. Ahora dónde pasiiiarán y se comerán su elotito. En dónde, nenas, en dónde. ¿A dónde vamos a parar? Creo que los mayas tenían la razón. Ahora solo hay que esperar el fin y recibirlo con los esfínteres abiertos y relajados.


(por Fernando Flores ®, 2012)

martes, marzo 06, 2012

VETE A LA VERGA

Que las putas calles se confabulen, que los putos semáforos, sobre todo el ámbar, nos agracien. Tan cerca físicamente de tu cuerpo, tan lejano en mi cabeza. Ojalá que las interminables filas que uno hace durante el día no me beneficien. Que no vuelva a encontrarte en ningún sitio. Que las aceras me hagan caminar junto a ti. Ojalá que no me mandes más abrazos como el de ayer en la madrugada. No quiero volver a verte. Vete a la verga. Tengo una ganas tremendas de volver a verte, y un miedo que paraliza. Ojalá, diosquiera, diosmediante, primerodios, sidiosquiere, no te vuelva a ver, que tus manos no vuelvan a pasar por mi espalda mientras me abrazas, ojalá que no me vuelvas a mandar ningún mensaje, que te vayas a vivir a la chingada, lejos de mí, que tus ojos ya no se dejen ver por estas calles. Que tu conversación de un momento a otro ya no me interese, que se me haga sosa, vulgar, aburrida, y tenga ya un pretexto para no quererte, para ya no clavarme en tu cuerpo.

Vete a la chingada, que no ves lo nervioso que me pongo cuando, por casualidad, nos encontramos y, casuales, nos saludamos sin saber, quizá, sin que por tu cabeza pase, que lo único que deseo es que sientas lo mismo que yo. Que tengas una ganas tremendas por tocarme. Ojalá que no sientas lo mismo que yo, que mi gran cuerpo te de asco, que mis manos ásperas te mortifiquen, que tus ojos se pudran al verme. Que tus manos no vuelvan a pasar por mi espalda. Ojalá que pierdas la memoria y no recuerdes quién soy. Mejor aun, ojalá que la pierda yo, que me metan un fierro por el ojo hasta llegar a esa parte del cerebro en donde te alojas, y punteen, punteen muchas veces hasta que desaparezcas. Y cada que te encuentre no sepa ni quién eres, que cuando te vea ya no sienta esa extraña sensación en el estómago.

Lo peor que podría pasar es que solo quieras ser mi amigo. Lo peor que podría pasar, verdaderamente, es que no solo quieras ser mi amigo. Me cago pa´dentro. Eyaculo pa´dentro. Mejor vete a la verga tú y tus condenados ojos, tú y tus hermosas piernas, tú y tus malditos libros, tú y tu agraciado cuerpo. Que no te tenga, nunca más, cerca, que no vuelva a encontrarte jamás, jamás, jamás. Vete a la verga, tú y tu maldita cara hermosa, vete a la verga tú y esa extraña manera en que haces gestos cuando alguien te toma una foto. Tú y esa cachondería subterránea que se siente cuando me abrazas. Ojalá que seas heterosexual, ojalá que odies a los putos como yo. Que seas el peor de los homofobos. Sé que no lo eres, que no te irás, que seguirás mandándome mensajes, y que en algún momento de esta semana querrás verme. Eso me aterra, la sola idea de saber más de ti, la sola idea de que al conocerte me gustes más. Ojalá que seas un estúpido, ignorante, tonto, para que tenga yo un pretexto para no clavarme. Ojalá que te vayas a la verga, condenado chamaco hermoso. Vete a la verga, pero vente a la mía. (por Fernando Flores ®, 2012)

NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ

Foto Pedro Valtierra



NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ

de Nicolás Guillén




No sé por qué piensas tú,

soldado, que te odio yo,

si somos la misma cosa

yo,

tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;

soy de abajo, lo eres tú;

¿de dónde has sacado tú,

soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú

te olvides de quién soy yo;

caramba, si yo soy tú,

lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo

he de malquererte, tú;

si somos la misma cosa,

yo,

tú,

no sé por qué piensas tú,

soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,

juntos en la misma calle,

hombro con hombro, tú y yo,

sin odios ni yo ni tú,

pero sabiendo tú y yo,

a dónde vamos yo y tú

¡no sé por qué piensas tú,

soldado, que te odio yo!